miércoles, 21 de diciembre de 2011

Tu voluntad, no la mía

¡Te adoro mi Señor!

Gracias por guiarme siempre, es duro, duele, tener que renunciar siempre que sienta algo que no es tu voluntad pero te digo mi Señor, ¡aquí estoy!

No cambiaría tu amor por el de nadie más, eres todo lo que siempre soñé, lo que siempre esperé... Dame fuerzas, dame sabiduría...

Sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón; Porque de él mana la vida.
Proverbios 4: 23

¿Cómo se guarda el corazón?
Ya no me interesa que las personas lo noten, sólo me importa agradarte a ti, ¡ayúdame! sin ti no puedo Señor.

Haré tu voluntad porque sé que es lo que te agrada
Haré tu voluntad porque sé que es lo mejor para mi
Haré tu voluntad porque es para lo que fui creada
Haré tu voluntad porque es parte de mí agradarte
Haré tu voluntad porque ¡TE AMO!

Con mi vida quiero adorar, aunque me duela, aunque me cueste, no dejes que mis palabras caigan a tierra, ayúdame a cumplir... te busco y te encontraré cada día de mi vida...

No sé qué diseñaste para mí, pero sé que llegará, ni siquiera tengo idea que es lo que espero, pero en ti espero... tu voluntad, no la mía.

¿Cómo saber cómo se hace la voluntad de Dios?

- Porque te lo confirma con Su palabra
- Porque sientes paz
- Porque la mayoría de ocasiones va en contra de lo que tú sientes, los pensamientos de Dios son más altos

Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos.
Isaías 55:9

A muchos les gustaría pensar que la voluntad de Dios es parecida a la propia, pero NO. La mayoría de ocasiones que a mí me ha pasado, ha sido totalmente contrario a lo que quiero hacer, prácticamente batallo conmigo misma, con lo que yo quiero.


Diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.
Lucas 22:42

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Confiando



Isaías 26: 3
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado

Mi oración:

Señor estoy atravesando un momento difícil ahora y es más complicado porque lo que más me duele es cuando le sucede a alguien de mi familia y no lo puedo controlar. En ocasiones anteriores me ha ido muy mal en estas circunstancias, lo primero que hago es llorar, desesperarme y luego te busco en oración, aparentemente digo confío en ti. Pero me he desconsolado muchas veces, hasta que me rindo y me doy cuenta de lo que sucede. Me apena mucho confesarlo porque a veces es tan fácil decir confío en ti, pero en el momento que más te necesito me dejo vencer.

Sin embargo, hoy te digo mi Señor, a pesar de lo que está sucediendo sé que mi familia está en tus manos, donde la deposite esta mañana y cada día de mi vida. ¡Tienes el control de todo en mi vida, lo has dicho y lo creo!

Te amo mi Señor, sé que no me dejaras, sé que a mi lado estás. ¡Y guardas a los que amo!


¡Demostrando en la vida real que mi confianza descansa sobre ti!

Creo que es fácil decir confío en Dios pero cuando se presenta un problema desesperarse, es lo que usualmente me pasaba y estoy trabajando para que ya no sea así.

¿En dónde radica aquella confianza y paz en medio de dificultades?

1. Orar
Parece sencillo, pero empezar a hacerlo de una forma cercana, de una forma constante y diaria, definitivamente no lo es. Cuesta, a mí me costó… ¡muchísimo! Pero ahora disfruto de la paz que sólo Dios puede dar, después de saber desde antes que sucedan las cosas que mi Dios y Señor tiene todo bajo control.

2. Confiar
Creo que la mayoría de personas dicen confiar en Dios pero al momento de los problemas sus emociones demuestran que no es así. Esto es algo que uno decide con anticipación. He decidido confiar en que Dios, no me dejará sin importar lo que suceda, que cada cosa que he puesto en sus manos no se saldrá de ahí (si me someto a su voluntad, claro está). Y por eso en el momento que suceden contratiempos lo único que hago es recordar que Él está ahí. Confío en que me prometió su presencia y sé que si lo dijo, así es.

3. Paz
Cada uno de estos puntos es difícil, ¿verdad? Pero en ello radica, la fe y nuestra confianza en Dios. Tener paz aun en medio de la dificultad. ¿Cómo sé que si estoy teniendo paz?

Pues no tengo temor de lo que sucederá porque sé que todo forma parte de su voluntad.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Darlo todo!


Estar presente


En muchas ocasiones por estar anhelando que lleguen otros tiempos. Me he perdido de muchas cosas. Es como si no las disfrutara, no estuviera presente. De cuerpo sí, pero no en pensamientos y luego recuerdo esos momentos y digo que bueno fue. Pero, ¿por qué no tengo un recuerdo más significativo de esto? Y es porque en muchas de las ocasiones: ¡no estuve presente! Temí perderme momentos valiosos en mi vida, por mis preocupaciones.

Así que actualmente trato de disfrutar cada momento, todo lo que hago, cada cosa en la que participo y prefiero dejar mis preocupaciones y cargas a Dios. Él tiene cuidado de mí. Al mismo tiempo soy feliz, no sólo disfruto yo sino que los que me rodean pueden disfrutar también de mi compañía y de que esté presente.

Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros.
1 Pedro 5:7

jueves, 27 de octubre de 2011

Golpes


¡Cuando por tu misericordia yo me he dado golpes en vez de caídas!

En ocasiones específicas te he pedido Padre, no permitas que te falle. Si necesitas llamar mi atención de alguna forma, hazlo, pero no dejes que cometa una gran equivocación en mi vida.

Muchas veces tropecé y pregunte ¿por qué?... Hoy al resbalar, me golpee y me dolió, y en seguida pensé que si no hubiese sido golpe, sino caída, hubiera sido grave por la posición en la que estaba.

Esto me dejo pensando cuantas veces Padre, me libraste de caer, y en lugar de eso tuve un golpe. Me dolió y muchas veces renegué, me enoje, no entendía. Pero ahora te agradezco, porque me has librado de tantas caídas! Algunas muy graves...

Entiendo que tienes el control de mi vida y no me dejaras caer, si te sigo.
No me dejaras caer, si te obedezco.
No me dejaras caer, si aprendo a que se haga tu voluntad y no la mía.

Aunque ahora no entienda el porqué de las cosas, porque sucede lo contrario a lo que esperaba y aparentemente sería algo bueno. Sé que quieres lo mejor para mí, y aunque me cuesta, no entienda, me duela, llore y me enoje. ¡No me dejes caer! Si me haces entender que ese resultado viene de ti. Sabré aceptarlo.

¡Hágase tu voluntad y no la mía!

Eclesiastés 3: 11, 14, 15
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

He entendido que todo lo que Dios hace es perpetuo; sobre aquello no se añadirá, ni de ello se disminuirá; y lo hace Dios, para que delante de él teman los hombres.

Aquello que fue, ya es; y lo que ha de ser, fue ya; y Dios restaura lo que paso.