
Isaías 26: 3
Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado
Mi oración:
Señor estoy atravesando un momento difícil ahora y es más complicado porque lo que más me duele es cuando le sucede a alguien de mi familia y no lo puedo controlar. En ocasiones anteriores me ha ido muy mal en estas circunstancias, lo primero que hago es llorar, desesperarme y luego te busco en oración, aparentemente digo confío en ti. Pero me he desconsolado muchas veces, hasta que me rindo y me doy cuenta de lo que sucede. Me apena mucho confesarlo porque a veces es tan fácil decir confío en ti, pero en el momento que más te necesito me dejo vencer.
Sin embargo, hoy te digo mi Señor, a pesar de lo que está sucediendo sé que mi familia está en tus manos, donde la deposite esta mañana y cada día de mi vida. ¡Tienes el control de todo en mi vida, lo has dicho y lo creo!
Te amo mi Señor, sé que no me dejaras, sé que a mi lado estás. ¡Y guardas a los que amo!
¡Demostrando en la vida real que mi confianza descansa sobre ti!
Creo que es fácil decir confío en Dios pero cuando se presenta un problema desesperarse, es lo que usualmente me pasaba y estoy trabajando para que ya no sea así.
¿En dónde radica aquella confianza y paz en medio de dificultades?
1. Orar
Parece sencillo, pero empezar a hacerlo de una forma cercana, de una forma constante y diaria, definitivamente no lo es. Cuesta, a mí me costó… ¡muchísimo! Pero ahora disfruto de la paz que sólo Dios puede dar, después de saber desde antes que sucedan las cosas que mi Dios y Señor tiene todo bajo control.
2. Confiar
Creo que la mayoría de personas dicen confiar en Dios pero al momento de los problemas sus emociones demuestran que no es así. Esto es algo que uno decide con anticipación. He decidido confiar en que Dios, no me dejará sin importar lo que suceda, que cada cosa que he puesto en sus manos no se saldrá de ahí (si me someto a su voluntad, claro está). Y por eso en el momento que suceden contratiempos lo único que hago es recordar que Él está ahí. Confío en que me prometió su presencia y sé que si lo dijo, así es.
3. Paz
Cada uno de estos puntos es difícil, ¿verdad? Pero en ello radica, la fe y nuestra confianza en Dios. Tener paz aun en medio de la dificultad. ¿Cómo sé que si estoy teniendo paz?
Pues no tengo temor de lo que sucederá porque sé que todo forma parte de su voluntad.

